EN BUSCA DE JESÚS

PARA CONOCER A JESÚS Y ENTRAR EN INTIMIDAD CON ÉL Y CON SU MENSAJE DE SALVACIÓN

LOS EVANGELIOS

 


UNA FUENTE QUE NO SE AGOTA

Cuando queremos buscar a Jesús para conocerlo y para establecer una relación íntima con él, la fuente más segura y confiable, y también la que está más cerca de nosotros, son, sin duda, los cuatro Evangelios: los tres Evangelios sinópticos – según san Mateo, según san Marcos, y según san Lucas -, llamados así porque son escritos paralelos, que narran los mismos acontecimientos con pequeñas variaciones, y el Evangelio según san Juan, que es el último que se escribió y  el más elaborado teológicamente.

Al acercarnos a los Evangelios para conocer a Jesús, su persona y su mensaje de salvación y de vida eterna, tenemos que tener en cuenta algunas premisas:

  1. Los Evangelios no son una biografía de Jesús, al estilo de las que conocemos como tales. No tienen como objetivo fundamental la comunicación de datos concretos y exactos sobre su vida en el mundo, ni nos presentan el record estricto de todo lo que Jesús hizo y dijo; su finalidad es otra bien clara; nos la presenta san Juan al final de su relato: “Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre “ (Juan 20, 30-31).
  2. Los evangelios son, ante todo, y muy especialmente, un testimonio de fe en Jesús de los apóstoles y de las primitivas comunidades cristianas, y por lo tanto, no pueden ser comprobados científicamente, aunque se sabe con certeza, por el testimonio de  diferentes historiadores cristianos y no cristianos, que Jesús es un personaje estrictamente histórico y no puede dudarse de su realidad.
  3. Como testimonio de fe de las primeras comunidades, los Evangelios no fueron escritos por una sola persona, sino por un grupo, y sus diferencias en algunos aspectos obedecen precisamente, a las necesidades especiales y a las características particulares de las comunidades a quienes iban dirigidos originalmente: los judíos convertidos, los paganos, entre otros.
  4. Lo mismo que en los demás libros de la Sagrada Escritura, en los Evangelios existen los llamados “géneros literarios”, que son modos de expresión especiales, que nos permiten acercarnos a la realidad de Dios, tan superior a nuestro entendimiento humano, y expresar lo que en gran medida es inexpresable. Jesús mismo utilizaba estos géneros literarios en su predicación, por ejemplo, cuando hablaba en parábolas.
  5. Por la fe creemos que quienes escribieron los Evangelios: comunidades y personas sencillas, fueron iluminados de manera especial por el Espíritu Santo, para cumplir a cabalidad su tarea de dar a conocer al mundo la realidad única y maravillosa de Jesús, el Hijo de Dios, nuestro  Señor y Salvador.

Christ%20-%20Light%20and%20Truth%20-%20Simon%20DeweyEn la sencillez de los Evangelios, resplandece Jesús. Su humanidad perfecta, que muchas veces olvidamos, y también su perfecta divinidad; ambas son objeto de nuestra  fe. Cada uno de los sucesos en los que Jesús interviene, y cada una de sus palabras, es expresión clara y directa de su ser completo, y también de lo que vino a hacer al mundo: liberarnos de la esclavitud del mal y del pecado.

Los Evangelios revelan a Jesús, y en él y por él a Dios, de quien Jesús procede, y también, lo que Dios quiere de nosotros, los hombres y mujeres de aquí y de allá, de ayer, de hoy, de mañana y de siempre. Por eso es imposible afirmar que uno es cristiano y católico, que conoce y ama a Jesús por encima de todo y de todos, si no conoce los Evangelios, si no los lee con frecuencia, si no confronta su vida con su mensaje.

A propósito:

  • ¿Acostumbras leer algún aparte de los Evangelios cada día o cada semana?… ¿O eres debiblia los que se contenta con lo que escucha leer al sacerdote cuando va a Misa?…
  • ¿Cuáles son tus razones para no leer personal y frecuentemente los Evangelios?…
  • ¿Te parecen razones verdaderamente válidas, o simples disculpas?…
  • ¿No crees que ya llegó la hora de cambiar la costumbre y empezar a hacer cosas nuevas y de mayor provecho para tu crecimiento espiritual?…

Te propongo que intentes, como primer paso, leer de nuevo, cada semana, el Evangelio del domingo, tratando de penetrar en su mensaje. Muy pronto verás los resultados para tu vida de fe.

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