EN BUSCA DE JESÚS

PARA CONOCER A JESÚS Y ENTRAR EN INTIMIDAD CON ÉL Y CON SU MENSAJE DE SALVACIÓN

EL DESAFÍO DEL AMOR

 Una novedad absoluta en el Evangelio, la constituye la enseñanza de Jesús sobre el amor a los enemigos.

profeta 3La primera ley, la ley de Moisés, hablaba del amor a Dios y al prójimo, pero consideraba que ese prójimo era sólo aquel que estaba cerca, en sentido geográfico, al alcance de la mano, y aquel que además compartía la misma nacionalidad, la misma raza, la misma fe en Yahvé. Jesús, que nos da la segunda ley, la ley que purifica y plenifica la primera, nos invita a amar también, y de una manera preferencial, a quienes están lejos de nuestro corazón, es decir, a aquellos que por una u otra razón, podríamos considerar como nuestros enemigos. En el Evangelio según san Lucas nos dice:

Rostro_de_Jesus_(18)«Pero yo les digo a los que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odien, bendigan a los que los maldigan, rueguen por los que los difamen.

… Y lo que quieras que te hagan los hombres, hazlo tú a ellos.

Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacen bien a los que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

Más bien, amen a sus enemigos; hagan el bien, sin esperar nada a cambio; y su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos. «Sean compasivos, como su Padre es compasivo” (Lucas 6, 27-36)

Nuestro modelo de amor es Dios mismo, y ya sabemos a quién o a quiénes ama Dios, y cómo los ama a ellos y cómo nos ama a nosotros a pesar de ser como somos y hacer lo que hacemos.

Su amor es siempre un amor tierno y delicado, profundo y acogedor, sencillo y protector, limpio y desinteresado, generoso y paciente. Su amor no tiene límites. Su amor no pone barreras. Su amor no excluye a nadie. Es un amor eterno. Un amor que permanece en el tiempo, a pesar de nuestros pecados. Un amor siempre fiel.

07“Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Que, como yo los he amado, así se amen también ustedes los unos a los otros. En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros”. (Juan 1, 34-35)

 

 

 

 

 

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